PREGUNTAS FRECUENTES

Todo lo que sueles preguntarte antes de dar el paso. Con respuestas directas.

Antes de empezar

No. Mi trabajo es precisamente que no tengas que entenderlo tú. Te explico lo que necesitas saber para tomar decisiones, sin jerga ni tecnicismos. Si algo no lo entiendes, lo volvemos a explicar de otra forma. No vas a quedarte en ningún momento con la sensación de que te están hablando en otro idioma.

Para eso está la auditoría. Analizamos juntos cómo funciona tu negocio, qué tareas te roban tiempo, dónde hay errores repetidos y qué procesos se podrían simplificar. Si después de eso veo que la IA no te aporta nada relevante, te lo digo. Prefiero ser honesta a venderte algo que no va a funcionar en tu caso concreto.

Con ambos. Trabajo con negocios pequeños y medianos que quieren mejorar sus procesos, pero también con profesionales y personas que quieren aprender a usar la IA en su trabajo diario o en su vida. La formación individual es una parte importante de lo que hago, y está pensada para que cualquiera pueda empezar desde cero.

Trabajo en remoto con clientes de toda España. La mayor parte del trabajo se hace perfectamente por videollamada y con las herramientas digitales habituales. Si eres de Madrid o alrededores también podemos vernos presencialmente, pero no es imprescindible. El proceso funciona igual de bien en remoto.

Los servicios

La formación está pensada para que tú (o tu equipo) aprendáis a usar herramientas de IA de forma práctica y autónoma. La consultoría es un análisis de tu negocio para detectar dónde la tecnología puede ayudarte más y qué hacer al respecto. Y la implementación es la fase en la que yo o junto a ti ponemos en marcha las soluciones identificadas. Los tres servicios se pueden contratar por separado o combinados según lo que necesites.

Empezamos con una conversación en la que me cuentas cómo funciona tu negocio por dentro: qué haces cada día, cuánto tiempo te lleva, dónde te atascas. A partir de ahí, analizo qué tareas son automatizables, dónde hay cuellos de botella y qué herramientas encajan con tu forma de trabajar. Al final te entrego un informe claro con propuestas concretas ordenadas por impacto. Tú decides si quieres seguir adelante con alguna de ellas o no.

Depende de cada caso. Trabajo con herramientas como ChatGPT, Claude, n8n, Make, Notion AI y otras según lo que necesita el negocio. No tengo una herramienta favorita que le recomiende a todo el mundo: elijo la que mejor se adapta a tu flujo de trabajo, a tu presupuesto y a lo que ya usas. No te voy a meter una herramienta de pago si hay una opción gratuita que hace lo mismo.

Implemento. No me quedo solo en el papel de quien dice qué hacer y se va. Si identificamos en la auditoría que tiene sentido automatizar algún proceso, me puedo encargar de configurarlo, probarlo y enseñarte cómo funciona para que puedas gestionarlo tú después. El objetivo siempre es que ganes autonomía, no que dependas de mí para siempre.

Cómo trabajamos

Mandas un mensaje por el formulario de contacto o por correo contándome brevemente tu situación y qué te gustaría mejorar. A partir de ahí quedamos para una llamada de unos 30 minutos en la que te cuento cómo trabajo y yo entiendo mejor lo que necesitas. Sin compromiso. Si tiene sentido seguir adelante, te propongo el servicio que más encaja con tu momento.

Depende de lo que haya que hacer. Una automatización sencilla puede estar funcionando en una o dos semanas. Un proceso más complejo que implique integrar varias herramientas o formar a un equipo puede llevar un mes o dos. Lo que no hago es alargarlo artificialmente ni prometerte un timeline que no voy a cumplir. Siempre te digo de antemano qué esperar.

Nada. La auditoría es un servicio completo en sí mismo. Si con el informe decides hacerlo por tu cuenta, contratar a otra persona o simplemente no hacer nada de momento, es completamente válido. No hay ningún compromiso de continuidad. La idea es que el informe sea útil independientemente de lo que decidas hacer después.

Los precios dependen del servicio y de la complejidad del proyecto. La auditoría tiene un precio fijo que te doy desde el primer momento. La formación y la implementación se presupuestan según el alcance. Lo que sí te puedo asegurar es que siempre sabes de antemano cuánto vas a pagar y qué incluye. Sin sorpresas al final.

Dudas frecuentes sobre la IA

No. La IA se encarga de las tareas repetitivas y mecánicas para que tú y tu equipo podáis dedicar el tiempo a lo que de verdad requiere criterio, creatividad o trato personal. Lo que automatizamos no es lo valioso de tu trabajo, es lo que te quita tiempo y energía para hacer lo valioso. Tu experiencia, tu juicio y tu relación con los clientes no tiene sustituto.

Sí, si se hace bien. Hay herramientas diseñadas para cumplir con el RGPD y con la normativa española de protección de datos. En la auditoría siempre revisamos qué datos maneja tu negocio y qué herramientas son adecuadas para tu caso. No te voy a recomendar nada que ponga en riesgo la privacidad de tus clientes ni que te meta en problemas legales.

En muchos casos, semanas. Si automatizamos una tarea que te llevaba dos horas al día, el ahorro se nota desde el primer momento. No prometo milagros ni transformaciones instantáneas, pero sí me centro en encontrar victorias rápidas que tengan impacto visible desde el primer mes. Los cambios grandes llevan más tiempo, pero los primeros resultados no tienen por qué tardar.

Especialmente para negocios pequeños, donde cada hora cuenta más. Un negocio grande tiene personas para cada tarea. Uno pequeño, no. La IA puede hacer de asistente, de gestor de correos, de redactor, de analista de datos o de sistema de respuestas automáticas. No necesitas presupuesto de multinacional para beneficiarte de estas herramientas. Necesitas saber cuáles encajan con tu realidad.

Más de lo que parece. Trabajé 28 años en el sector sanitario, un entorno donde los procesos son críticos, la comunicación tiene que ser precisa y los errores tienen consecuencias reales. Eso me enseñó a analizar sistemas complejos, a detectar dónde están los fallos y a comunicar información difícil de forma clara. Cuando aplico eso a la tecnología y a los negocios, el resultado es una consultoría que va al fondo del problema, no a la superficie.

Porque con una agencia grande hablas con un comercial y te atiende alguien que no conoce tu negocio. Conmigo hablas directamente con quien va a trabajar en tu proyecto. Entiendo el contexto, recuerdo lo que me dijiste la semana pasada y no te aplico la misma solución que al cliente anterior. Si además de eso valoras que vengo del mundo de las personas y no solo del mundo técnico, mejor todavía.

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